Pasos que conquistan: el fenómeno del dance cover en CDMX.
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- 28 may 2024
- 9 Min. de lectura
Actualizado: 31 may 2024
Por: MaFer Mendoza
Sábado al mediodía, el sol se encuentra en su punto más alto, los imponentes rayos atraviesan la tela que cubre el cuerpo de los bailarines. Armados con gorras, playeras de manga larga y una extensa capa de bloqueador solar se mueven al ritmo de la música, se desplazan de un lado a otro cambiando posiciones y procurando no chocar con el grupo de al lado. La música se reproduce desde la bocina, cuya única misión es resistir las inclemencias del clima y acaparar las canciones de las agrupaciones rivales.
La avenida de la República en la Ciudad de México es invadida a sus alrededores por los grupos de dance cover de K-pop, que se ven en la necesidad de compartir el espacio de la banqueta con los peatones, oficinistas y turistas que transitan diariamente por ahí, la razón la explica Pamela Segura bailarina de dance cover: “este es un espacio gratis, además están las ventanas de vidrio del edificio que nos sirven como espejos para vernos cuando hacemos las coreografías, y también es el punto medio para muchos de nosotros, así ya no tenemos que pagar un salón para ensayar” declara.

La ola coreana y su largo viaje
La palabra “Hallyu” o mejor conocida como la “Ola coreana” es un término que se acuñó en México en el año 2002 y se refiere a la popularidad que los espectáculos coreanos han generado a través de Asia y varias partes del mundo. Dentro de estas representaciones, una de las más significativas es la música nombrada como K-pop, este género musical resulta de la combinación de distintas manifestaciones melódicas como el pop, rap, electrónica, rock y R&B.
Desde sus orígenes, que datan aproximadamente de 1990, el K-pop se ha convertido en uno de los productos comerciales más consumidos en gran parte del mundo. En la actualidad no solo representa un género musical, sino que se ha vuelto una subcultura entre los jóvenes que lo han llevado a ser parte de su vida diaria, desde seguir a sus grupos favoritos en las redes sociales hasta vestirse y modificar su estilo para asemejarse a sus ídolos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Audiovisual francés (INA) el K-pop se entiende como una “fusión de música sintetizada, rutinas de baile y ropa colorida de moda.”
La popularidad de este género se debe en gran parte a la combinación de una amplia gama de elementos musicales y visuales, a través de sus letras profundas y con significados originales los grupos de chicos (boy groups) y de chicas (girl groups) forman una conexión con los y las fans que vuelve el escuchar su música una experiencia única. Michelle Miranda seguidora de este género comparte en entrevista: “Son varias cosas que me llaman la atención del K-pop, más que solo la música, por ejemplo con el pop nada más son las canciones pero el K-pop tiene todo un mundo detrás que te engancha y pues hay una variedad enorme de estilos, de grupos donde tu puedes escoger y te sientes identificado.”
Las coreografías que acompañan a las canciones se vuelven también una pieza importante para el incremento de la popularidad de este género, debido al arduo trabajo formativo que los artistas reciben, los bailes que complementan a la música tienden a tener un alto grado de dificultad si buscan realizarse, pues los idols (ídolos) pasan la mayor parte de su tiempo ensayando las coreografías y practicando los diversos estilos de baile que envuelven al K-pop.
Mirando un espejo
Adaptándose a las dimensiones de su cuarto y con sus peluches como espectadores, Yoali Soto repite una y otra vez el video musical de “2 baddies” de NCT 127, busca que sus pasos de baile se asemejen al líder de la banda, Taeyong. “Es algo complicado seguirles el paso, pero si pongo la velocidad del video más lenta y lo repito varias veces puedo agarrarle la onda al baile, además tengo que tenerlo listo porque el fin de semana me reúno con mi grupo” declaró.
“La práctica del dance cover, o la realización de una versión lo más fidedigna posible de la coreografía de una canción, en este caso, de K-pop, se remonta a finales de los 2000” declara Lorena Varela en su trabajo K-pop dance covers: reclamando las calles desde la subcultura del k-pop en España.

Como parte de esta subcultura, nace el término “dance cover” que consiste en copiar una coreografía de baile, especialmente de artistas o grupos coreanos. Pero esta disciplina no solo consta de bailar las canciones y repetir los pasos, se trata de toda una dinámica que involucra igualar los estilos que cada grupo e ídolo tiene, desde las gesticulaciones en los bailes hasta los vestuarios que utilizan en las presentaciones o videoclips.
Valeria Nuñez bailarina de dance cover declara en entrevista que: “las coreografías son muy buenas, más que nada me gusta la presencia, es complicado porque no es como hacer una coreografía desde del inicio que tu pones los pasos como quieras, sino que tienes que seguir los tiempos, los pasos, los gestos, las posiciones del que te tocó y así, eso lo hace más complicado, porque no todos los idols tienen la misma energía”
El dance cover puede realizarse de manera individual, copiando el estilo de los solistas coreanos, o de forma grupal, donde se toma como referencia a algún grupo en específico, ya sea de mujeres u hombres, y se copia su estilo e iguala el número de integrantes que tiene la agrupación. Esta actividad no segrega a ningún género, hombres y mujeres son bienvenidos a formar parte de los grupos, los cuales a la vez tampoco discriminan las coreografías a aprenderse, y es así como surgen los grupos mixtos que bailan canciones de girl y boy grupos.
En busca de espacios
Todas estás representaciones artísticas motivan la creación de espacios donde las comunidades de fans se reúnen para compartir sus experiencias y relacionarse entre sí. Los sábados y domingos los alrededores de la Plaza de la República toman otro tono aparte del turístico y se convierten en puntos de encuentro para los bailarines callejeros, sin falta cada fin de semana las fachadas de las oficinas corporativas se convierten en espejos y se envuelven en un ambiente de baile, donde todo aquel que transite por ahí se vuelve juez de la situación.
Con tres horas de ensayo, y muchas más por delante, el grupo “Purple Bullets” ignora el calor sofocante de la tarde y se concentra en avanzar con la coreografía. Siendo un grupo tributo a la boyband BTS, sus prácticas constantemente pasan de las cuatro horas. “Solamente nos enfocamos en coreografías de BTS, somos siete y cada uno representa a su favorito, yo soy Jungkook y esa es mi posición en cada canción que elegimos” declara Blase líder del grupo.
“Purple Bullets” tiene un gran compromiso, el ser un grupo tributo a alguna boyband incrementa el trabajo y la dedicación en los detalles, a un año del debut de la agrupación, los integrantes practican arduamente los fines de semana para mejorar las presentaciones. La líder comenta: “ensayamos 5 horas aquí en conjunto, pero cada quien en su casa sigue practicando su parte, como cada uno ya tiene su rol también practicamos las expresiones faciales y la energía, porque aunque sean del mismo grupo no es la misma presencia escénica”.
Video obtenido del canal de Youtube de Purple Bullets.
Los espacios abiertos se han vuelto las salas de ensayo para los grupos de dance cover, a lo largo de la CDMX y otros estados de la república se han concentrado miles de fanáticos que buscan expresar a través de su cuerpo su gusto por el K-pop. Y es así, que de estos pequeños movimientos surgen eventos de mayor magnitud, con tintes más profesionales pero que mantienen la esencia del dance cover.
Como principal patrocinador, el Centro Cultural Coreano con ayuda de la Embajada de la República de Corea en México, llevan a cabo uno de los concursos de dance cover más importantes del país; el festival Kpop Dance Cover. Cuya cuarta edición, según la revista Mundo Internacional, se vio reconocida por recibir 3,828 video audiciones de 50 países y donde solo 13 equipos lograron llegar a la Semifinal, compitiendo por ganar un viaje a Corea.
“El Festival K-POP Cover Dance es una plataforma global que conecta a los fans de K-POP en todo el mundo con la cultura coreana. Es también un evento de intercambio cultural a gran escala donde los aficionados de K-POP de todo el mundo pueden participar activamente y experimentar la cultura coreana y del Hallyu.” escribe la revista.

De las calles a las academias
En el último piso de un edificio y frente a un amplio espejo, los aprendices de la academia K-LINE repasan junto a su profesor los últimos detalles de la coreografía, rodeados de un ambiente de satisfacción verifican los pasos antes aprendidos y se refrescan para terminar la clase con una grabación. Cobijados del intenso clima que se vive afuera disfrutan de las clases que la academia y los profesores calificados les brindan.
Otra alternativa que el fenómeno K-pop ha traído en los últimos años es la creación de academias o estudios de baile asociados a este género. Desde casas de cultura, locales comerciales hasta explanadas en los parques, las escuelas de baile han tenido un mayor auge desde el arribo de la “ola coreana”. Su principal objetivo es crear espacios en los que las y los fans de K-pop disfruten de sus coreografías favoritas y aprendan de la mano de un bailarín calificado, los movimientos correctos para desempeñarse en la pista.
La academia K-LINE ubicada en la delegación Cuauhtémoc, es uno de los espacios que busca cumplir con este propósito. “En el caso de K-LINE lo que quisimos hacer fue abrir horarios en donde metieramos un maestro que supiera bailar, que tuviera las bases, fundamentos y las técnicas de la danza y las pudiera pasar a las coreografías de K-pop, para que así los fans pudieran tener una clase de baile pero con la música de K-pop” menciona David Caballeros director de la academia.

Desde su formación en 2021 hasta la actualidad, K-LINE se dedica a impartir clases de K-pop tomando como base los géneros del baile, desde el más común de encontrar en las coreografías como lo es el hip-hop hasta los que requieren más técnica como el ballet o la danza clásica, “Digamos, si un corito de Stray Kids maneja 12 ochos y en esos 12 ochos hubo técnica de hip-hop, hubo técnica de jazz y hubo fundamentos de house que este profesor pueda desglosar tres aspectos muy importantes en la danza tanto urbana como técnica, y está todo dentro de un coro, de una coreografía de K-pop.” declara David Caballeros.
Y así como en los grupos callejeros hay diversidad, las academias también se diferencian entre sí por el estilo que maneja cada una, y a pesar de que se trate de un mismo género musical, individualmente tienen su forma de dar la clase. Pero como es bien sabido, en gustos se rompen géneros.
Este es el caso de K-ON Academy, que en comparación con K-LINE, ellos dividen sus grupos basándose en el gusto de los alumnos, de esta manera tienen un grupo específico para fans de BTS y otro para las o los que prefieren bailar canciones de Stray Kids. “Lo abordamos desde el gusto que ya tienen por estas canciones y la admiración que tienen por sus idols y por las coreografías, buscamos que todos se sientan bienvenidos, bienvenidas, sin importar género o si les gusta más boy groups o girl groups, buscamos conectar con la danza a partir de esto” declara Ricardo Pedraza coreógrafo de K-ON.
“Tenemos la oferta de clases entre ARMY, STAY e idol normal. Los solemos orientar sobre qué grupos hay y tambien les damos la libertad de probar diferentes grupos, porque cada grupo tiene su esencia, entre el tipo de alumnos que asisten, entre los gustos de los mismos alumnos que van, pero de entrada no los dividimos como tal, buscamos que ellos se vayan adaptando.” menciona el coreógrafo.

Las academias de baile además de crear espacios, buscan llevar a lo profesional y mejorar el nivel de los alumnos que asisten a ella, a diferencia de los grupos de dance cover que ensayan en lugares públicos, las escuelas prestan más atención a los movimientos y estilos que se bailan, motivan a los estudiantes a involucrarse más en la danza y no solo en el K-pop y, junto a profesionales buscan mejorar la confianza y seguridad de los bailarines en el escenario.
“Queremos que encuentren un lugar seguro donde puedan compartir ese gusto que tienen en común. Por muchos años el K-pop se consideró algo raro y ahorita está como más masificado pero por lo menos llegan aquí y se sienten seguros de que están con gente que les gusta lo mismo o que no se les va a juzgar por tal o cual.” declara Ricardo Pedraza.
Anímate a salir de tu cuarto
Sin duda el impacto de la “Ola coreana” se ve reflejada en muchos aspectos de las generaciones actuales, pero el fenómeno en el que el se ha convertido el K-pop es uno de los más notorios, empezando por la mercancía que se encuentra en local de la esquina, hasta la creación de una subcultura, el baile se ha vuelto una manera de combinar varias culturas a través del mundo.

“Tú dale, no tengas ese miedo, aquí nadie se va a burlar de ti, al contrario te van a ayudar, te van a decir que tú puedes, que hagas el paso así o así. No te pongas esas trabas, si quieres hacer algo hazlo, solamente vives una vez y si tienes ganas de algo hazlo.” menciona Valeria Nuñez bailarina de dance cover.
No importa si se hace desde la comodidad de una habitación, desde al patio de una casa, desde la banqueta de un edificio o desde el salón de un estudio de baile, el dance cover representa una forma de expresión con la que los fanáticos de las culturas asiáticas se vuelven bailarines y son partícipes de todo un movimiento que parece efervecer cada vez con más fuerza.
Grupo de dance cover "Black Swan" presentando una canción. Autoría propia.











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