Ritual y Color: Las huellas de la muerte en el desfile de Día de Muertos.
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- 6 mar 2024
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Por MaFer Mendoza
La muerte siempre tan colorida camina por las calles, los sonidos de tambores se escuchan hasta Mictlán la tierra de los muertos, la catrina imponente y vanidosa, como acostumbra, se levanta entre los gritos de la gente que animados presencian el recorrido del ya tradicional desfile de Día de Muertos de la Ciudad de México. Los gritos eufóricos anuncian la entrada de un nuevo espectáculo, los carros alegóricos se alinean para salir, los celulares se muestran en lo alto y tanto los extranjeros como nacionales graban cada detalle de lo que se vive.
La lluvia de aplausos inunda el ambiente cuando las mujeres charras, deslumbrantes en sus trajes, caminan por la Avenida Reforma, con sus instrumentos en mano y un aspecto más moribundo desfilan galantes por la calle. Los mexicanos orgullos hacen mayor alarido, con un aire domínate buscan ganar la guerra de ovaciones contra los extranjeros, la contienda es reñida hasta que los mariachis hacen su aparición, con mayor euforia el pueblo mexicano hace bulla para demostrar el orgullo que llevan en la sangre.
Durante el recorrido los catrines, las mariposas monarcas y las figuras flotantes enaltecen el sentimiento tricolor, sin saber que son participes de una replica de película, ya que tan emblemática caminata se origina del éxito taquillero “007: Spectre”, y esta idea es adoptada pues como aquella frase tan popular menciona: “mexicano no se nace, se hace”
La emoción sigue a flor de piel, la avenida pintada de naranja le da la bienvenida a un personaje tan querido; el xoloitzcuintle arregla los pocos pelos que aún posee para salir victorioso ante su público, entre aplausos, gritos y ovaciones se corona como el favorito de la tarde. En su recorrido es acompañado por alebrijes y monumentales claveras que le avisan la llegada de aquellos que ya no están, con coronas de flores, vestuarios coloridos y música los mexicanos se preparan para celebrar con los que ya partieron.
Los carros alegóricos siguen pasando, cada uno es recibido con mayor emoción que el anterior, los niños emocionados encuentran la belleza de una celebración casi siempre melancólica, en una graciosa contradicción las familias se juntan para ver pasar frente a ellos a la muerte disfrutando y gozando de la vida.















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